Shoku-iku, el secreto de la longevidad nipona

Los hombres y mujeres japoneses pueden presumir de ser los más sanos y longevos del planeta, algo que no es solo una creencia popular, sino un hecho real y probado. En el mundo occidental intentamos buscar una explicación racional a esta característica de los nipones que nos parece envidiable: cómo logran vivir tantos años y gozar de una buenísima calidad de vida.

Las tradiciones culturales japonesas se remontan a tiempos ancestrales y aun así los nipones han sido capaces de, generación tras generación, transmitir sus rituales, códigos de conducta y filosofías de vida, convirtiéndose en una sociedad con un alto nivel de plenitud espiritual y física. Todo ello, a pesar de encabezar los rankings de horas de trabajo acumuladas por jornada y destacar por su carácter sufrido y complaciente.

Entonces, ¿por qué viven más? La respuesta se encuentra en su educación alimentaria o, dicho a su manera, en el término Shoku-iku, que hace referencia a la relación existente entre lo que comemos y nuestro cuerpo.

Los japoneses basan su alimentación en el consumo de pescado y cereales, los productos de soja y la baja ingesta de grasas. Así lo ha señalado un reciente estudio del Centro de Salud Pública de Japón bajo el nombre ‘La calidad de la dieta y la mortalidad de hombres y mujeres japoneses’ con el que se ha comprobado que aquellos que llevan una dieta basada en pescados y vegetales tienen menos riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares y embolias

Sagen Ishizuka, médico del ejército japonés, creó el término en 1896. Él creía que la educación sobre la comida y la alimentación era mucho más importante que la moral o el entrenamiento físico o intelectual. Y así lo sigue creyendo el gobierno del país nipón, que fomenta una forma de vida zen para todos sus habitantes, una alternativa al hygge  de los daneses.

A pesar de la importancia de una correcta educación alimentaria, todos sabemos que en el envejecimiento influyen también otros factores como son la genética, la práctica de ejercicio físico, el estrés e incluso el clima en el que pasamos la mayor parte de nuestras vidas.

Aun así, los occidentales podemos tomar ejemplo de los ciudadanos japoneses y seguir alguno de sus consejos para convertirnos en seres más sanos y ojalá que más longevos:

  • Cambiar el chip y parar de comer antes de estar totalmente llenos.
  • Evitar los dulces en la medida de lo posible.
  • Mantener una dieta equilibrada rica en productos frescos y de temporada.
  • Tomarnos más en serio las horas de las comidas, dedicando al menos entre 30 minutos y una hora para disfrutar de este momento.
  • Jugar con el cromatismo de los platos convirtiendo el menú en algo atractivo y sensorial.

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