Beneficios de los alimentos enlatados

20 Enero, 2017

¿Quién de nosotros no tiene en la despensa de su casa o en un armario de la cocina una balda repleta de conservas? Algunos incluso tienen productos enlatados en su oficina para salir de un apuro o imprevisto y poder comer algo rápido ya preparado. El ritmo de vida que tenemos, el estrés y las largas horas de jornada laboral propician que dediquemos menos tiempo a cocinar y que consumamos una mayor cantidad de latas. Pero, ¿son o no son sanas para nuestra salud?

Lo primero que debemos saber es que las conservas se realizan a partir de productos frescos que, una vez elaborados, se someten a un proceso térmico para lograr que duren en el tiempo sin estropearse. El sistema de envasado se caracteriza por su resistencia y opacidad frente a la luz y otros agentes externos, logrando que los alimentos perduren.

Los productos en conserva pierden parte de sus vitaminas y llevan determinados aditivos para su conservación, de los que no se debe abusar,  tales como azúcares, sal o almíbar. Nuestra recomendación es que si vamos a tomar, por ejemplo, una lata de sardinillas o de anchoas de aperitivo, retiremos siempre el líquido en el que vienen, ya que es en este en el que se concentran la mayor parte de ellos.

conservas pescado

conservas de pescado

Las latas son un método muy popular para comer una dieta equilibrada y variada, rica en verduras, hortalizas, pescados y mariscos que de otra forma no ingeriríamos. Sin embargo, siempre debemos hacerlo en su justa medida, como todas las cosas.

Las conservas y enlatados poseen, a pesar de las críticas, numerosas propiedades y beneficios entre los que destacan:

El nivel de minerales, que aumenta en cinco veces respecto al de los mismos alimentos pero frescos, debido al uso de sodio (sal) en conservas, principalmente hechas en escabeche.  

La concentración de ácidos grasos, omega 3 y vitamina B3, que en las conservas de pescado en aceite es mayor que en los ejemplares frescos, ayudándonos a combatir el colesterol elevado.

Determinados enlatados nos permiten asimilar mejor sus proteínas que si comiéramos el mismo producto pero fresco, si bien es cierto que contiene un mayor porte calórico y proteico.

Además, a la hora de abrir una de estas latas debemos tener en cuenta una serie de factores que resultan claves:

  • Si no te terminas toda una lata, guarda lo que te sobre en la nevera y dentro de otro envase. Si es posible de crista
  • Las latas deben guardarse en lugares frescos y secos a los que no llegue mucha luz.
  • Evita comprar envases que estén dañados o abollados porque hayan recibido algún golpe o que estén caducados.
  • Si comes directamente de la lata, lávala antes de empezar. Y si está abollada u oxidada, tírala inmediatamente.

Con toda esta información ya podéis disfrutar de las conservas que tengáis en vuestra despensa sin correr ningún riesgo.

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