Día mundial de la alimentación

Seguir una alimentación saludable es el lema que debería regir nuestro día a día, ya que ayuda a sentirse mejor y a cuidarse, de manera que favorece la prevención de posibles enfermedades. Hoy, en el Día Mundial de la Alimentación, es importante recalcar qué hábitos adoptar en nuestra rutina diaria que favorezcan esa alimentación saludable. 

De hecho, para empezar con esa rutina es importante tener en cuenta estos tres puntos:

La importancia de la alimentación variada. Comer saludable no implica tener que comer lo mismo todos los días, de hecho, no es lo adecuado. El cuerpo necesita un equilibrio de proteínas, grasas, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales, cada uno en mayor o menor medida, pero siempre de calidad. El peso tiene que recaer en una dieta basada en verduras, hortalizas, fruta, frutos secos, cereales integrales, legumbres, pescado, aceite de oliva virgen extra… y, en menor medida, en carnes grasas, pasta y derivados de cereales elaborados con harina refinada. De hecho, en el mercado existen soluciones que integran el aporte de una dosis interesante de proteínas, como pueden ser las barritas de surimi que, además, tienen una muy buena disponibilidad de la proteína y grasas de buena calidad.

Ensalada Krissia con rúcula y setas shiitake

Apostar por los frescos. Si antes mencionábamos el equilibrio y la variedad de las comidas, hay que tener en cuenta que el mejor aliado para ese equilibrio son los frescos. Apostar por ellos ayuda a que todos esos alimentos mantengan intactas sus propiedades y a la hora de ingerirlos haya una mínima pérdida de nutrientes. Es algo que contribuye a que nuestras recetas tengan un alto valor nutricional. 

Planificación del menú. La falta de tiempo o de ganas son algunos de los causantes de que apenas le dediquemos tiempo a organizar nuestras comidas diarias. Al igual que tenemos asumido como rutina el ducharnos o ir al trabajo, la comida también debe ser un must. Para no caer en esa dejadez, la planificación del menú no solo contribuye a que nuestra dieta sea más equilibrada y saludable, sino que también ayuda a que hagamos una compra responsable, solo adquiriendo lo imprescindible y ayudemos y luchemos contra el desperdicio alimentario.

Estas premisas van muy en línea con el lema promovido este año por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una iniciativa a la que se suman todos los años 150 países de todo el mundo.